SOFTWARE LIBRE, modelos económicos y soberanía

Aclaración de términos

Un programa es software libre si los usuarios tienen las cuatro libertades esenciales, algunas de las cuales requieren el acceso al código fuente:

  • La libertad de ejecutar el programa como se desea, con cualquier propósito.
  • La libertad de estudiar cómo funciona el programa, y cambiarlo para que haga lo que usted quiera.
  • La libertad de redistribuir copias.
  • La libertad de distribuir copias de sus versiones modificadas a terceros.

A menudo se escucha el término código abierto como una forma de representación comercial de los principios arriba mencionados, si bien se prefiere la denominación “software libre” por su significado político, es importante conocer ambos términos pues mucha de la literatura disponible hace alusión sólo a uno de ellos. Excepcionalmente se hace mal uso del término al denominar ciertos programas como “de código abierto” para indicar que el mismo está disponible solo para ser visto y no para ser modificado.

Modelo de negocios del software libre

Existe una gran variedad de estrategias comerciales asociadas al software libre. En 2003, el profesor Sandeep Krishnamurthy de la Universidad de Washington escribía que “el código abierto es típicamente visto como un enfoque cooperativo al desarrollo de productos y, por ende, más como un modelo tecnológico. No como una estrategia de negocios” pero que “cada vez más empresas usan al código abierto como una estrategia de negocios para [la generación de ingresos y reducción de costes]”

La reducción de costes se da al permitir la incorporación de software libre sobre la base de un software ya existente. Un ejemplo: Microsoft usó el código libre de BSD en Windows XP, este software fue desarrollado por la comunidad y, por tanto, supuso un considerable ahorro a la compañía.

La generación de ingresos se da debido a que al reducir la barrera de acceso al software, manteniendo un rendimiento similar, este se vuelve mucho más popular y existe un aumento de la demanda de servicios de soporte, que incluyen instalación, capacitación, certificación y mantenimiento. Estos se han constituido en un importante rubro de ingreso para las empresas que trabajan con software libre.

Una de las críticas al modelo de negocios del software libre ha sido que no ha sido posible replicar un éxito como el de la compañía RedHat y que esto se debe a que mientras más exitoso es un proyecto de código abierto, hay un mayor número de empresas que quieren apoderarse del código fuente, generando una mayor competencia. Pero esa es precisamente una de las fortalezas del software libre como sistema social. Fuera del componente de ingresos versus egresos, es importante notar que el software libre ha generado nuevas dinámicas sociales. De hecho, un estudio del impacto del software libre sobre la competitividad y la innovación en la Unión Europea concluía que las contribuciones al software libre provenían en su mayoría (61%) de la pequeña y mediana empresa.

En febrero de este año, WordPress era la base del 21% de todos los sitios web, y se basa en un modelo de código abierto donde sólo un pequeño porcentaje de su código se monetiza como un servicio de WordPress.com, pero la gran mayoría se regala a WordPress.org. No están interesados en la gran capitalización de mercado, sino que utiliza empleados distribuidos y tiene un enfoque más ético y social que la empresa típica (ganancias de los accionistas, crecimiento masivo, etc.). También hay que señalar que Automattic, la empresa matriz de WordPress, es un negocio muy sólido y en la actualidad está valorada en más de mil millones. Ese negocio en gran medida ha sido construido por su compromiso con el código abierto.
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Existen también modelos exitosos que utilizan una mezcla de software libre con elementos propietarios y venden ese nuevo componente como un servicio, estos incluyen a Amazon, Facebook o GitHub. Son compañías exitosas desde un punto de vista clásico pero que no han generado innovación social en la misma medida en que lo ha hecho el software libre.

A pesar de que el software como servicio no implica que los programas sean propietarios, su modelo implica las mismas desventajas de los programas propietarios: la ejecución del software en el servidor diferente al del usuario, que le resta autonomía al mismo y compromete la seguridad de la información.

Ventajas y desventajas desde el punto de vista comercial

No existe un modelo de negocios único para el software libre, algunos de ellos introducen elementos mixtos con el software propietario y cada uno debe ser analizado independientemente. La siguiente tabla fue elaborada por el experto Carlo Daffara para explicar las diferentes oportunidades y retos que supone cada uno de estos modelos.

Mira la tabla en versión html

Soberanía tecnológica

Desde sucesos previos como la toma de estructuras militares en medio oriente, o de infraestructura crítica como PDVSA en Venezuela, los gobiernos se han preocupado más y más por tener tecnología libre (de malware, puertas traseras y defectos que puedan ser explotados), el Ministerio de Defensa ha enfatizado la necesidad de que el Estado utilice software libre para garantizar la seguridad del Estado.

El desarrollo de proyectos de software libre que fomenta las pruebas en el desarrollo hace que se incremente la calidad de su software, lo que a su vez provoca que se eleven los estándares para toda la industria.

Por otro lado, tras las filtraciones del Edward Snowden, muchos gobiernos en el mundo han tomado cartas para proteger a sus ciudadanos del espionaje extranjero, tanto Snowden, como Assange y varios expertos han enfatizado la necesidad de adoptar software libre como una protección a esta violación de los derechos humanos, así como al continuo desarrollo de estas herramientas que permitan una privacidad real.

Históricamente, el problema ha sido que la comunidad de software libre ha sido la única avocada al desarrollo de una privacidad real dentro del entorno digital. Como resultado se han desarrollado programas muy efectivos pero que no son amigables al usuario. Se ha establecido entonces la necesidad de potenciar el mercado de software libre e incorporar nuevos componentes dentro del desarrollo como el diseño de experiencia de usuario (UX). Sin embargo, este mercado emergente se ve enfrentado por el de la comercialización de la información del usuario, con gigantes como Google y Facebook a la cabeza, colocando al Estado como un actor estratégico en la búsqueda de la privacidad de los usuarios.

No sólo es responsabilidad del Estados normar su política de compras públicas para la utilización de software libre sino que deben estar en capacidad de formar a los profesionales en carreras de pregrado y especialización.